
Hace unos años, cuando empezó a exhibir sus galletizadas tetas de silicona y su cuerpo exuberante, Missy Martinez aseguraba ser estudiante universitaria en busca de financiación para su carrera. No sé a quién pretendía engañar, pero a estas altura ya no cuela: probablemente sea el ejemplo más evidente de latina nacida para el porno.